Girls in shorts in Midwest, 1950s © Grey Villet
(Source: svorgan, via a-t-o-m-i-c)
(via strangeexhilaration)
— Archibald MacLeish (via theparisreview)
“Tienes pinta de ser muy exigente”
¿Muy exigente? ¿De qué? ¿Por qué? ¿Acaso no existen unas reglas universales?
Vamos a ver, que no lo acabo de comprender.
Se dice que Quien bien te quiere, te hará sufrir.
No sé quién fue el descerebrado (o descerebrada, más bien) que dijo tal cosa que ahora se toma como refrán, pero ahí afuera hay una ingente cantidad de muchachas totalmente dependientes de tíos que las tratan mal, o que simplemente no las tratan como merecen.
Y viceversa, no nos olvidemos de los novios subyugados, o de los que son simplemente el acompañante.
Esto es bilateral. Quien bien te quiere, bien te tratará, mimará, hará mil cosas. Si no te parece suficiente, es que no es tu pareja. Que se busque a otra, a otro, o que se vaya simplemente con su madre.
Tú, querido lector, vales lo que te pones de precio. Nunca dejes que nadie te diga lo que puedes y no puedes conseguir. La única persona que sabe lo que vale, es uno mismo. Y si no lo sabe, que vaya dejando la humildad aparcada y que empiece a verse, a adorarse, a egolatrarse.
Exigir no es el término. En la compañía con el otro, uno no siempre conoce lo que le gusta, pero siempre sabrá lo que no le termina de convencer o no le beneplace directamente.
Crítica, constructiva o destructiva, es lo que más de uno y una necesita.
Urgentemente.